Caracas. La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, presentó este jueves ante la Asamblea Nacional un ambicioso proyecto de reforma parcial de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, con el objetivo de abrir y diversificar la inversión extranjera en la industria petrolera nacional. En el marco de su mensaje anual a la nación, Rodríguez enfatizó la necesidad de adaptar el marco legal venezolano para atraer capitales internacionales, destacando que la propuesta busca incorporar a la ley de hidrocarburos modelos productivos exitosos contemplados en la ley antibloqueo, como el denominado “modelo Chevron”. Bajo esta figura, explicó, se lograron inversiones cercanas a los 900 millones de dólares a través de esquemas de capital mixto y reinversión de dividendos, lo que permitió sortear parcialmente las restricciones impuestas por las sanciones internacionales.
La mandataria interina detalló que la reforma permitirá canalizar flujos de inversión hacia “nuevos campos, donde nunca se ha hecho inversión, y campos donde no hay infraestructura”, con miras a revitalizar sectores clave de la industria petrolera nacional. Recordó que la ley antibloqueo, vigente desde 2019, ofrece mecanismos legales para la inaplicación de ciertas normativas en casos donde las sanciones extranjeras las vuelvan imposibles o contraproducentes, según lo dispuesto en el artículo 19. Asimismo, el instrumento legal contempla mecanismos excepcionales de contratación, compra y pago de bienes y servicios para mitigar el impacto de las medidas coercitivas unilaterales y otras restricciones, según el artículo 21. Rodríguez aseguró que estas reformas representan un paso estratégico para blindar la economía venezolana y fomentar la llegada de capitales frescos en medio de un entorno internacional adverso.
El anuncio de Rodríguez se produce apenas días después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, convocara a ejecutivos de las principales petroleras estadounidenses e internacionales a la Casa Blanca para analizar oportunidades de inversión en la industria venezolana. En este contexto, la presidenta encargada aprovechó la ocasión para hacer un llamado a la unidad nacional ante lo que calificó como una amenaza latente contra Venezuela. “No es que la presidenta encargada tiene miedo porque está amenazada, no; ¡Venezuela toda está amenazada!”, exclamó ante el Parlamento, invitando a todas las facciones políticas del país a sumarse a un esfuerzo común para preservar la paz y la soberanía nacional frente a presiones externas.
Además, Rodríguez anunció la creación de dos fondos especiales alimentados por las divisas provenientes de la venta de petróleo: uno de protección social, destinado a mejorar los ingresos de los trabajadores y a fortalecer los presupuestos de educación, vivienda y alimentación; y otro orientado al financiamiento de proyectos de infraestructura y servicios públicos. Para garantizar la transparencia en el manejo de estos recursos, la presidenta encargada adelantó la implementación de una plataforma tecnológica que permitirá a la ciudadanía hacer un seguimiento detallado del uso de los fondos y verificar que se destinen efectivamente al bienestar de la población y al desarrollo nacional.
En el plano internacional, Delcy Rodríguez abordó la compleja relación con Estados Unidos tras la agresión militar del pasado 3 de enero y el secuestro del presidente Nicolás Maduro. Calificó el momento actual como una “contradicción histórica” entre ambos países, evocando los enfrentamientos del libertador Simón Bolívar con el poder estadounidense. La mandataria subrayó que la respuesta venezolana será diplomática y sin temor: “No le tengamos miedo a la contradicción histórica. Hay una mancha en nuestras relaciones cuando cruzaron la línea roja… Y dijimos que esa mancha, lo juramos, la íbamos a dirimir diplomáticamente, cara a cara, como nos enseñó Bolívar, a no tenerle miedo. No le tengamos miedo a la diplomacia”. Rodríguez reiteró su disposición a defender la soberanía nacional y no descartó la posibilidad de viajar a Washington para reunirse con Trump, asegurando que lo haría “de pie, caminando, no arrastrada”, en un gesto de dignidad y firmeza frente a la adversidad.




